La biodiversidad de nuestro país, así como sus recursos naturales lo convierten en un productor ideal de biomasa sólida.

Los residuos tanto forestales como agrícolas en ocasiones no tienen mercado o bien son parte de un mercado secundario de precios bajos, sin embargo, tienen un gran potencial para contribuir a la producción de biomasa sólida, incrementando su valor como residuos y aportando al mix energético de las energías renovables. A la fecha no existe ni producción de pellets a gran escala ni una alternativa suficiente a la demanda de consumo de energías fósiles y poco a poco se desarrollan incentivos para promover la cogeneración energética basada en energías limpias.

Partiendo de una muestra de 13 productos, la biomasa sólida en nuestro país podría producir el 10.55% del consumo eléctrico nacional en México. El bioetanol de segunda generación podría sustituir el 6.33% de la gasolina utilizada; la biomasa líquida como el biodiesel podría sustituir el 23.22% de la demanda de diesel y el biogas podría representar hasta el 14.03% de la demanda de gas natural en el país.

Los biocombustibles derivados de la biomasa sólida pueden contribuir con oportunidades laborales en el sector agrícola mexicano. Podrían generar 39,000 nuevos empleos (directos e indirectos); el bioetanol más de 49,400; el biodiesel 71,700 y el biogas 4,000. (Mexico’s Agriculture Development: Perspectives and Outlook, UNCTAD, 2013)

Productos agrícolas identificados que pueden contribuir al mercado de la biomasa sólida

 

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